ENZO MONTIEL RICHTER, COMISION 05 VERNINO
LAS PALOMAS GIGANTES
Un día me levante a la mañana, a eso de las ocho y media de, era un miércoles de primavera. Transcurría una mañana normal, como todas, en lo que iba a ser día diferente y no igual a los demás, ya que con el colegios nos íbamos a ir de "excursión" a una granja de la ciudad de Gaiman, ciudad limítrofe a la ciudad de Trelew, lugar en el cual me crie y vivía en ese momento.
Durante el mediodía estaba almorzando, cerca de las doce y cuarto. Estaba ansioso, ya que en esta granja íbamos a ver muchos animales, íbamos a merendar cosas ricas e íbamos a jugar al futbol. Se aproximaba una tarde muy divertida e interesante, o por lo menos eso parecía. Almorcé unos fideos con atún, una de mis comidas favoritas, mientras veía los Simpsons y pensaba en el partido de River de esa misma noche. Luego de almorzar, fui a cepillarme los dientes y preparar mi mochila, tenia que ponerme protector solar, repelente y llevar gorra. El día estaba lindo, y no era necesario llevar campera ya que hacían al rededor de unos 23 grados.
Se acercaban las 13 horas cuando escuche una bocina afuera de mi casa, era mi papa que ya estaba esperándome para llevarme al colegio. Le contaba sobre el "día de chacra" en el trayecto y el me escuchaba atentamente. Luego hablamos de River y de el partido que tenia que jugar en la noche, por octavos de final de Copa Libertadores, ambos somos muy futboleros e hinchas fanáticos de River.
Cerca de 10 minutos después llegue al colegio, salude a mis amigos y nos quedamos esperando que nos den las "buenas tardes", para luego rezar, esperar el colectivo y emprender camino hacia la ciudad de Gaiman, un trayecto en el cual había aproximadamente 40 minutos. Mientras esperábamos el colectivo, nos reíamos y hablábamos de lo que iba a ser el "divertido dia" en la chacra, con muchas ganas de jugar al Futbol y de pasarla muy bien. Venían con nosotros muchos profesores, de educación física, de catequesis y también directivos, ya que era la primera vez que en el colegio se visitaba la chacra mencionada anteriormente en la ciudad de Gaiman, y para fortuna nuestra, el primer curso en ir a visitarla seria cuarto grado.
Faltaban 10 minutos para las catorce horas cuando el colectivo se estaciono frente al colegio, solían ser 2 los que nos buscaban para las "salidas escolares" pero esta vez era uno solo y mas grande, en el que entraban tanto la división A como la división B del cuarto grado. Subimos al colectivo y nos sentamos con mi mejor amigo Bruno en una de las ultimas filas, y fuimos dialogando durante todo el recorrido, riéndonos y con ganas de pasar un divertido día. En el trayecto a Gaiman bajamos todos a sacarnos una foto escolar con el rio de fondo, algo que era tradición en la institución siempre que se viajaba hacia la ciudad de Gaiman o hacia cualquier otra ciudad limítrofe. La foto podia ser con el rio de fondo, con el mar de fondo, o con cualquier cosa por detrás, pero lo importante era que se vean todos los alumnos y profesores en la misma.
Hasta que por fin, llegamos a la chacra. Esta era de un amigo del director del colegio, y el mismo se llamaba Pablo, por lo cual, llegamos a la "chacra de Pablo". Primero, pablo nos hablo sobre como era la "vida de chacra" y como era para el tener que convivir con tantos animales en su día a día. A todos nos gusto la charla, ya que pablo expresaba con mucha pasión su intercambio con los animales que habitaban en su chacra, y también contaba que para el vivir en el campo era "vivir". Nos menciono que cumplía 10 años viviendo ahí, luego de mudarse desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El también hacia mucho énfasis en el disfrute que a el le generaba respirar aire puro todos los días, ver el rio, no escuchar bocinazos ni ruidos de motores en todo momento, ver animales, tener contacto diario con la naturaleza, y demás. Pablo estaba muy feliz por haber tomado la decisión de mudarse a una chacra en la ciudad de Gaiman, y así lo hacia ver con sus comentarios. Antes de mostrarnos en profundidad su chacra y los animales, nos dio una clase sobre lo que se debe y no se debe hacer en caso de que algún alumno se caiga al rio accidentalmente.
Ahora si, comenzó a mostrarnos los animales que habitaban en su chacra. Empezó por las ovejas, nos dijo que les ponia nombre y que eran muy educadas. Tenia 3: Agustina, Marta y Carolina. No nos dejaba acercarnos y había una especie de reja chica que las protegia de cualquier contacto con nosotros, por las dudas. Luego, pasamos a las vacas, eran 4 en total, y eran muy lindas. Pablo nos comentaba como las alimentaba diariamente y que hacia en caso de que una vaca lo "ataque" o tenga intención de hacerlo. Igualmente, aclaro que era algo que no solía pasarle.
Pablo nos enseño muchos animales mas que el tenia en su campo, gallinas, caballos, incluso liebres, pero hubo uno, o mejor dicho unos en especial que nos llamo a todos la atención. Eran cerca de las Quince Treinta horas, cuando Pablo dijo que lo acompañemos a la parte trasera de la chacra, para según el, ver algo muy especial y que nunca mas íbamos a ver.
Llegamos a la parte trasera de la chacra de Pablo y nos quedamos petrificados, cuando frente a nosotros vimos dos palomas gigantes. Eran del tamaño de un ser humano, pero de un ser humano alto y además robusto. Todos quedamos muy sorprendidos, nunca habíamos visto algo así, sentíamos hasta miedo. Las palomas estaban encadenadas, y se veían bastante enfermas, pero aun así nos miraban fijamente, lo cual nos daba miedo y nos incomodaba. Pablo dijo que estaban encadenadas porque en caso de escaparse, eran un gran peligro para la sociedad. Nos dijo también que les daba pan día por medio, ya que tampoco le interesaba que vivan mucho mas de lo que habían vivido hasta ahora. Obviamente, las palomas estaban tras unas rejas un poco altas, rejas que ni Pablo se atrevía a cruzar, a diferencia para con los otros animales.
Luego de eso, los profesores decidieron darnos un rato libre, y nosotros aprovechamos para ir a jugar al Futbol a otra parte de la chacra. Pero yo no podía dejar de pensar en lo que había visto minutos atrás, no podía sacarme de la mente la imagen de la paloma mirandome fijamente, ni tampoco podía olvidarme de su largo cuello. Hasta que en un momento, decido irme del partido; ¿Dónde esta el baño? le pregunte a un profesor que nos había acompañado. Luego de saber donde estaba el baño fui hacia el, pero no fui al baño, me desvié.
La curiosidad de un niño de 9 años puede ser peligrosa y en ese momento lo fue para mi. En la parte de la chacra que estaba la paloma, no había nadie. Era mi oportunidad de ir a verla nuevamente. Me acerque a las rejas, y me quede helado un tiempo mas, frente a la paloma gigante. Me quede simplemente parado frente a las rejas durante varios minutos, pero como es costumbre, la mente de un niño curioso de unos nueve años siempre quiere ir mas allá.
Decidí abrir la puerta de la reja, por unos segundos me dio miedo avanzar, hasta que tome coraje e hice unos pasos cortos y entre, simplemente lo hice sin pensar en las consecuencias que podría llegar a tener este acto. Grave error. Me quede mirándola fijamente, imagino que habrían pasado no mas de unos cinco minutos, y decidí alimentarla. Me llamaba la atención ver como comía un bicho tan grande. Tenia tres sándwiches, Le tire medio sándwich a una paloma, pero entre el miedo y los nervios se me cayeron los otros dos. Rápidamente me tire a agarrarlos, pero cuando me agache sentí que algo toco mi cuello. Me quise escapar velozmente, pero ya era muy tarde. El enorme cuello de la paloma me atrapo, o eso estaba intentando hacer. No recuerdo mucho lo sucedido, pero si recuerdo que yo intente gritar y alertar sobre lo que me estaba sucediendo, pero no podía. Estaba totalmente ahorcado, y mi intento de grito resulto en un susurro, que obviamente nadie escucho. Me quede rápidamente sin aire y envuelto dentro del cuello de esta gigante paloma, y todo por la enorme curiosidad que un niño de 9 años puede tener.
Hasta el día de hoy, las palomas me dan miedo.
Comentarios
Publicar un comentario