ENZO MONTIEL RICHTER

ESCRIBIR DOS MICROCUENTOS, UNO CLASICO Y OTRO MODERNO PARTIENDO DE DOS FRASES ELEGIDAS DE LOS SUEÑOS DEL BLOG DE UN COMPAÑERO

COMISION 5 VERNINO 

PROFESOR: SANTIAGO CASTILLAN 

CUENTO CLASICO


                                                   LLUVIA TORRENCIAL

El día del cumpleaños de mi amigo Joaquín, nos juntamos antes, con unos 2 amigos para comprar unas cosas y dirigirnos a su casa. Bebidas y hielo, compramos. Al subirnos de nuevo al auto, comenzó a llover. Al principio, eran unas gotitas, pero poco a poco se fue transformando en un diluvio. No veíamos nada, había mucho viento y el agua de la lluvia golpeaba de frente contra nuestro parabrisas. Era una escena de película, pero no cualquier película, sino una que tiene mucha acción y generalmente termina en tragedia. Estábamos sobre la autopista General Paz, y escuchábamos a los autos pasar, derrapar, chocar y golpearse, pero no los veíamos. No sabíamos donde estábamos parados, solo esperábamos estrellarnos con algún otro auto de esa autopista o con lo que fuera. El auto daba vueltas y vueltas, hasta que salió volando. 

Cuando mire bien, estaba yo solo en mi auto, con el mismo frenado, con el semáforo en verde y las bocinas sonando. No llovía y era un día muy soleado. Me dirigía a la casa de un amigo a juntarme con los chicos, en un grupo en el cual su numero de integrantes se redujo recientemente. 

CUENTO MODERNO

                                                              EL PASAJE 

Me acosté cerca de las 12 de la noche. Me desperté un rato después; mire la hora y eran las 2 de la mañana, no podía volverme a dormir, así que decidí levantarme. Fui al balcón, me tome un baso de agua y no tenia sueño. Venia de una semana en la cual las cosas no me habían salido, y estuve bastante deprimido. Estaba solo en mi casa, en el edificio casi no había ruidos, por lo que cualquier ruido que yo haga en ese momento podía llegar a molestar y mucho. Salgo al balcón y pienso; que poco ruido hay en la ciudad, escaso movimiento. Algo bastante normal si se piensa que son las dos y media de la mañana de un miércoles. Mi mente me decía: habrá tan poco movimiento solo en esta zona o en toda la ciudad? la realidad es que no resido en una zona que se caracterice por ser poco transcurrida, pero a estas horas la Avenida Santa Fe parece una calle de Trelew. desértica. No lo pensé mucho mas y emprendí camino hacia las calles. Que es lo peor que me puede pasar? pensaba, incluso decidí no llevar el celular para evitar riesgos absurdos. El ascensor llego al 0 y por fin estaba en la calle. Podía caminar todo el tiempo que quería, ya que el otro día no trabajaba porque me habían echado del trabajo en la semana. Pasaron varias cuadras y nada me llamaba la atención. No me había cruzado a casi nadie, ni tampoco parecía que algo fuera a llamarme la atención en el transcurso de la noche. Ya no caminaba por Avenida Santa Fe, sino por Avenida Córdoba, en busca de movimiento o de algún tipo de atracción. Estaba cerca del Teatro colon, cuando un señor que estaba en situación de calle me llamo. Me pregunte que estaba haciendo ahí, solo y en un horario poco normal para salir a caminar. Hablamos un rato, sobre como me llamaba, que me gustaba hacer y demás, pero a mi me llamaba la atención algo de el; le faltaba un brazo, y claramente me anime a preguntarle el porque de la situación. Me señalo una calle lejana, que no llegaba a apreciar desde la Avenida Córdoba. Dijo que cerca de las 5 de la mañana, un niño pequeño corto el brazo mientras dormía. Calle esmeralda ,me repetía el señor. No le creí en nada, y como todavía quería seguir caminando decidi dirigirme hacia la calle en cuestión. Eran las cinco menos cuarto, y ya estaba llegando a Esmeralda. Había visto el obelisco de lejos, pero aun así el movimiento seguía siendo muy escaso. Estaba a metros de la la calle Esmeralda. Doble y entre en la misma, cuando de repente vi un brazo tirado en el piso y la sobra de un niño pequeño aproximándose a lo lejos. Me quede totalmente paralizado, pero en un momento de lucidez me di vuelta y arranque a correr, pero quizá ya era muy tarde. 




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