A PARTIR DE LA LECTURA DE "NOCHEBUENA" RECORDAD UN ESCENARIO DE FIESTA DE NAVIDAD, COMPLETANDO LOS SIGUIENTES ASPECTOS: 
LUGAR: PRINCIPAL/ SECUNDARIOS: TAMAÑOS, COLORES, OBJETOS (IMPORTANTES, LLAMATIVOS, MEMORABLES, COLORES PREDOMINANTES, OLORES, TEXTURAS) 
TIEMPO: FECHA APROXIMADA/CONTEXTO HISTORICO/EVENTOS IMPORTANTES CERCANOS
PERSONAJES: NOMBRES O APELATIVOS / PERSONALIDAD, CARACTER/ HISTORIAS PARTICULARES/ DESCRIPCION FISICA, RASGOS LLAMATIVOS/ SECRETOS QUE OCULTAN
CLIMA: ALEGRIA, TRISTEZA, TENSION, ETC/ SENSACIONES Y EMOCIONES PREDOMINANTES/PREDOMINIO AL EVOCAR LA ESCENA/ TEMPERATURA AMBIENTE. 
ESCRIBIRLO A LO MARIANA ENRIQUEZ (PRESENCIA DE LO EXTRAÑO, SINIESTRO, FANTASTICO, ESCENARIOS COTIDIANOS SE TRANSFORMAN EN ALGO DISTINTO, NO EXPLICABLE POR LA LOGICA. 

                                                     
                                           ¿NOCHEBUENA O NOCHETRAUMATICA?

24 de diciembre de 2018, una nueva navidad se acerca y la familia ya está reunida en la enorme casa de la abuela Yolanda, un nombre que, si bien no se escucha mucho, existe sobre todo en gente grande. La mesa ya tenía a la familia a su al rededor, casi 15 personas, y aunque parezca un numero grande creo que no lo es. Mi abuela siempre ponía manteles decorativos para las fiestas, los típicos diseños yanques para navidad y nochebuena a mi abuela le encantaban, y siempre era una secuencia graciosa porque en contraste, mi abuelo odia todo lo relacionado a Estados Unidos. 
La casa de mis abuelos era antigua, la mesa gigante era de madera y siempre en el medio de la misma había como una olla gigante decorativa, que de chico me llamaba la atención, pero mis abuelos me retaban cuando agarraba la olla para investigarla así que decidí no hacerlo más. El que, si lo hacía era mi primo más chico, Santi, de Neuquén, que en ese entonces tenía 8 años y era el más rebelde de la familia, debido a su corta edad. Gran parte de mi familia era de Neuquén, entre ellos mi tío Mario, que era una persona gorda y barbuda, fanático de Racing y totalmente antiperonista, a diferencia de mi abuelo (su suegro) que era posiblemente la persona más peronista del país. Siempre era divertido ver las peleas ideológicas que se provocaban debido a estos pensamientos cruzados, pero en exceso ya se volvía pesado. La esposa de Mario se llamaba Adriana, mi tía, y era bastante callada, pero cuando había que retar a mi primo Santi era la que más hablaba. Ella es oriunda de Trelew, lugar en el que estábamos disfrutando esa rica cena. A pesar de haber nacido en Trelew, decidió mudarse a Buenos Aires para estudiar y ahí fue cuando conoció a Mario, que la convenció de mudarse a Neuquén y formar una familia. 
Hablando de familia, mis otros 4 tíos también estaban presentes, dos de ellos divorciados recientemente. cabe recalcar que no todos eran hermanos de sangre, sino que varios de ellos eran hermanastros o medios hermanos. Alois y Seba, habían tenido la mala fortuna de separarse de sus respectivas parejas en el mes de diciembre, Alois llevaba más de 10 años de relación (inclusive hace 5 habían tenido un hijo) así que era el más golpeado. Por su parte, seba había terminado una relación que había iniciado hace simplemente 2 años, con una chica de Capital Federal, intuyo yo, que por temas de distancia. No corría con la misma suerte mi tía Flavia, quien vive en Buenos Aires hace muchísimos años y está en pareja hace más de 20 con mi tío Mariano; ellos viven allá, pero este año vinieron a pasar las fiestas a Trelew, en parte porque el día 30 de diciembre es el cumple de mi abuelo y se sentía culpable por no estar en casi ningún aniversario. Finalmente, mi tío Walter también estaba presente, con su novia Elena. Él era un jodon, un pesado y un rompehuevos, pero eso era lo que lo hacía tan querible y divertido. 
Familiarmente ese diciembre no era un diciembre normal, sino que era el mejor diciembre de todos; River le había ganado la final a Boca por 3 a 1 en Madrid, y en nuestra familia, a excepción de mi tío Mario, y mi abuela Yolanda que era bostera, éramos todos fanáticos del club, por ende, se respiraba un hermoso clima de alegría y felicidad. De hecho, mi primo Santi que salió gallina como su mama, había asistido con la remera de Juanfer Quintero. 
Ese día hacía mucho calor, cerca de 35 grados, y encima había viento, por ende, se sufría la mezcla más pesada que puede existir, calor asfixiante más viento. 
La Cena ya llegaba a su fin, estábamos todos llenos y se acercaban las 24 horas, aunque nadie se había disfrazado de papa Noel para mi primo Santi. Un Santi que, en un momento dado de la noche decidió ir al baño, pero tenía que ir al baño de la pieza de mis abuelos porque el principal estaba ocupado; "... guarda con la rata..." dice mi abuela. Durante el mediodía, una rata había aparecido en la habitación de mis abuelos, según mi abuelo ya no estaba, pero mi abuela no confiaba del todo en él, por lo tanto, le advirtió a mi primo que vaya con cuidado. Pasaron los segundos, los minutos y todavía más minutos, pero mi primo no aparecía ni daba señales de vida; mi tía dice que debe estar paveando por ahí, pero que si no aparece en 5 minutos iba a ir a buscarlo. No pasaron 5, sino que pasaron 10, y Santi todavía no había vuelto, lo cual era extraño porque faltaban solo 3 minutos para las 12 y el, como todo niño, deseaba abrir los regalos. 
Yo estaba en la cocina y mi tía me grita y me dice si podía ir a tocarle a Santi la puerta del baño, ya que yo estaba más cerca. Fue ahí cuando me acerque, toque la puerta y le dije "Santi, ya casi son las 12". Al principio no respondió, y confundido volví a tocarle la puerta, no una, sino dos veces, pero no hubo respuesta. Preocupado por la alarmante situación, decidí entrar, y fue ahí cuando la situación se volvió aún más alarmante; Santi no estaba, pero si estaba su remera de River tirada en el piso, yo me quedé helado y pensativo. Hice unos pasos para atrás, cuando me di cuenta de que la ventana del balcón de la pieza de mis abuelos estaba abierta, por lo tanto, me acerqué rápidamente hacia la terraza con la esperanza de encontrarme a mi primo y comprender que nos estaba haciendo una broma. 
Y ahí la vi, a la rata, pero no era una rata normal, sino que era una rata del tamaño de un perro, y no un perro cualquiera, sino un pitbull, un rottweiler, o un pastor alemán. Me desmayé automáticamente, y no tuve ni los reflejos para cerrar la ventana del balcón. 
Finalmente, la mejor nochebuena de todas termino siento la noche más traumática y surrealista de todas. 

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